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chinos asesinosEstas personas no deberian de vivir... Ojala me encontrara a uno de estos Pledge to go fur-free at PETA.org. 60 años de matar de hambrefelicidades Israel por llegar a tus 60 años de matar de hambre al pueblo palestino ¿ese es el pueblo de Dios? estoy seguro que el verdadero pueblo de Dios no actuaria de esa manera.... América Latina te la bienvenida, Revolución
Me da mucho gusto poder leer ahora en los diarios de toda América claro excluyendo a Estados Unidos que la verdad no tengo nada bueno que decir de ellos, pero ya llegara su día en el que escriba que realmente pienso de sus tan "amados" gobernantes... que la Izquierda gana terreno en América Latina, es mas que obvio que este sistema político y social es el ideal para nuestros países donde mas del 75% de la población somos pobres, el dichoso capitalismo y la supuesta democracia solo ha traído pobreza a nuestros pueblos, no ha habido un solo país de América Latina donde la dichosa democracia haya estrechado la brecha que existe en ricos y pobre, a salvo tal vez Chile pero poniendo en marcha una política social democrática, vamos, este desigual sistema esta bien para países desarrollados, donde los políticos ineptos son un poco mas honestos, cosa que en América Latina es totalmente inexistente, me da pena decir esto porque han habido miles de muertos y eso es lo que lamento mucho, pero gracias a la ambición estadounidense por petróleo extranjero nos ha dejado tranquilos y por fin en libertad para poder dar rienda suelta a nuestro derecho de elegir cual gobierno o sistema político, económico y social es que mas se adecua a las grandes necesidades de nuestro ya moribundos pueblos, los cuales fueron masacrados en la década de los ochenta por tiranos de ultra derecha apoyados en su totalidad por Estados Unidos.
La elección como nuevo presidente le Paraguay del ex obispo Fernando Lugo quien claramente es una persona con visión de izquierda, nuestro gran maestro Fidel Castro, el un tanto populista Hugo Chavez de Venezuela, Evo Morales quien lucha ferozmente por el cambio tan anhelado en Bolivia, las actuales presidentas de Chile y Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva presidente de Brasil con una izquierda mas moderada, ahora el flamante gobernante de Nicaragua ex Guerrillero y gran combatiente Daniel Ortega, por Uruguay Tabaré Váquez, en mi patria el presidente Álvaro Colom quien prometió cambios sustanciales en nuestro bello país y quien desde su campaña siempre se considero una persona de Izquierda, también los últimos sondeos en las próximas elecciones en El Salvador donde el historio y valiente Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), a la derecha le quedan pocos bastiones en nuestro bellos países tales como Colombia el presidente Álvaro Uribe el gran pupilo de Bush, y México quien por un gran fraude electoral se quedo un poco atrás en este trascendental cambio para América Latina, recuerdo que hace un par de años atrás yo le decía a mi querido viejo (papá) que el sistema político, económico y social ideal para nuestros países es el socialista, habrán muchos a los que no estén de acuerdo pero es por una simple y sencilla razón, "la ambición" de tener mas que el vecino, el poder adquisitivo que nos ha nublado la visión, creo que es mejor que todos tengamos comida aunque sea poca pero que todos comamos, no como este sistema que unos comen mucho mas hasta el grado de desperdiciar y otros no comen absolutamente nada en días, recuerdo que mi viejo siempre me dijo, Jesucristo ha sido el primero y mayor socialista de la historia, quien siempre compartió lo poco que tenia, pero lo importante era que el de la par también tuviera poco pero que tuviera. Nuestra bella América tiene recursos suficientes para ser totalmente autónomos pero gracias a la inversión extrajera nos están dejando sin nada y esos recursos que bien nos hacen falta se van fuera de nuestros países y nos lo devuelven ya procesado y al doble o triple de su precio origina, creo que ha llegado la hora de hacer el cambio, los próximos 5 a 10 años son de suma importancia para América para que al fin abramos los ojos y digamos bienvenida la revolución y dejemos de depender tanto de países extranjeros de doble moral que solo quieren exprimirnos y tenernos como títeres a su antojo, aquellos países que prestan su ayuda pero si hacemos lo que ellos nos dicten. El socialismo funciona y funciona a la perfeccion para ejemplo claro, China un país socialista con economía abierta quien ya en pocos años se convertirá el próxima potencia mundial, y los años de USA a Dios gracias están llegando a su fin como única potencia mundial. continuara.... contemporaneo o moderno?Contemporaneo, que es eso? se supone que ser contemporaneo es algo que vive en tu tiempo, algo que estas viviendo en este mismo tiempo, algo que esta pasando en tu mismo tiempo, pues dando vueltas me tope con algo muy interesante. siempre hemos escuchado este termino pero que tanto estas en estas en sintonia con este termino, podriamos decir que ser contemporaneo es ser moderno?. sos vos una persona contemporanea o sos moderno..... El interlocutor sonríe. Toma aire. Está por hacer su exclamación. Uno se prepara. Ya pasó por esto. Ya conoce qué viene a continuación. –¡Modernizate, viejo! ¿No sabías que ya se inventaron los Kleenex? –Sí que sabía –protesta uno–. Y no se dice "Kleenex", se dice "pañuelos descartables de papel tissue". –¿Y por qué no te comprás unos pañuelos descartables de papel tissue entonces? –Porque me gustan los pañuelos de tela –se ataja–. Además, no sé usar un Kleenex. –¿Cómo que no sabés usar un Kleenex? ¡Te sonás y listo! –¿Sí? A ver, decime, sabihondo: ¿cómo se desenvuelve el pañuelito de papel? ¿Hay que abrirlo todo? ¿Darle forma de triangulo? ¿Hacerlo un bollito? ¿Dejarlo rectangular, como viene? ¿Y qué hacés después con el papel lleno de mocos? ¿Lo guardás en el bolsillo? ¿Lo ponés arriba de un cenicero? ¿Lo tirás debajo de la mesa? –Sos del siglo XIX, viejo... Y sólo para demostrarle a su interlocutor que tiene los pies bien clavados en esa tierra sagrada que es el presente (como decía el filósofo inglés Alfred North Whitehead), uno pide un Kleenex y se limpia la nariz. Ahí está. Higiene del siglo XXI. En ese momento un segundo interlocutor se le queda mirando, boquiabierto, sumamente consternado. –¿Sabés cuántos árboles del Amazonas hubo que talar para que vos te sonaras los mocos? Y entonces lo entiende: la lista de cosas que hay que saber para considerarse parte de la época es interminable. Si un buen día, caminando distraído por la calle, fuese interceptado por el inspector de contemporaneidad, seguramente quedaría en falta. Lo meterían preso y todo. Por desinformado. Por atrasado. Por... descontemporáneo. La contemporaneidad supone no sólo una coincidencia temporal sino una suma de conocimientos colectivos que permiten descifrar toda interacción cotidiana. No es compartir una época lo que nos hace contemporáneos, sino la certeza de que –como sociedad– poseemos un saber en común del que se carecía hasta no hace mucho. Nuestra contemporaneidad es reciente. No empieza con el control remoto, ni con la oveja Dolly, ni con el chat. Empieza con los teléfonos celulares con cámara de video, con los blogs y los noticieros de televisión animando a registrar, compartir y "ser parte". Nuestra contemporaneidad no tiene más de cinco o seis años, diez máximo. Si uno no sabe qué es un blog, qué es un teléfono celular con cámara y qué discurso social legitima que alguien esté deseoso por trabajar gratis para los canales de televisión, entonces jamás entenderá por qué en el noticiero hay tantas imágenes desprolijas y pixeladas de jardines llenos de granizo. Simplemente no sabrá cómo llegó eso allí. Pero la contemporaneidad no se reduce a reconocer las innovaciones tecnológicas que circulan en la sociedad. No alcanza, para ser recibido en el club de los contemporáneos, con advertir que son máquinas las que sirven el capuchino, expelen boletos de colectivo, reciben cheques y pagan sueldos. No. El feng shui, el yoga y la cábala no son innovaciones tecnológicas recientes (de hecho, no son innovaciones tecnológicas), pero se han vuelto parte del vocabulario cotidiano de millones de personas. La rúcula o el jengibre tampoco son inventos de algún cocinero-autor de Palermo Hollywood, y sin embargo encajan en esta idea de contemporaneidad. ¿O acaso esos simpáticos monjes peladitos del Tíbet que chocan contra las fuerzas policiales son un invento reciente? Esta idea de contemporaneidad tiene dos aspectos: uno, la profusión de información; el otro, que todo parece conectado. Antes de presionar el botón del aerosol que acaba de poner bajo su axila, uno debe tener en cuenta las diferencias entre desodorante y antitranspirante, el agujero de la capa de ozono, el efecto invernadero, el Protocolo de Montreal, las glándulas sudoríparas, la relación entre los sexos, y más. Ponerse desodorante atañe a temas como la protección del medio ambiente, organizaciones no gubernamentales, industria cosmética, acuerdos internacionales, seducción, economías nacionales, marketing, libre mercado, y así sucesivamente. Uno baja el brazo, medio confundido, y antes de prender un cigarrillo para meditar si debe presionar el aerosol o no, piensa en adicciones, OMS, trabajo infantil, cáncer, fumadores pasivos, libertad de elección, publicidad, jornaleros indígenas, corporaciones, campañas políticas norteamericanas, monopolios, y mucho más. Se queda inmóvil. Recuerda al sociólogo inglés Anthony Giddens, cuando sostenía que mayor conocimiento conduce a mayor incertidumbre, que lleva a la divergencia más que a la convergencia. Ni siquiera puede imaginar qué terribles consecuencias supone tirar la cadena del inodoro o prender la lamparita del cuartito de trastes. Esta incertidumbre hace que cada vez resulte más difícil saber cómo comportarse. Hay tantas fuentes de información igualmente autorizadas que disienten en de qué manera hay que actuar, que uno no sabe qué indicación seguir. ¿Es recomendable comer un Big Mac? ¿Tiene las calorías que el cuerpo necesita o es pura chatarra? ¿Está hecho con carne de vaca, de lombriz o de bultos gelatinosos sin ojos? (como aseguran muchos mails en cadena) ¿En estos locales explotan a los trabajadores adolescentes o es el mejor primer trabajo que uno puede tener? Y las fuentes que responden a éstas y otras preguntas son igualmente confiables. La sociedad de la información es como el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires: hay montones de opciones y montones de fuentes acreditadas dando opiniones contrapuestas acerca de qué hay que ver y qué no hay que ver. Lo que falta, en todo caso, es consenso. "¿Ha notado alguien más cuán peligroso se volvió el mundo? –pregunta el semiólogo Donald Cunningham, de la Universidad de Indiana–. En mi época (sí, he llegado a la edad en la que puedo usar esta expresión), salir era visto como algo que uno hacía por su salud. Ahora el afuera es un lugar terrible. No debemos exponer nuestra piel al sol porque los rayos ultravioleta causan cáncer. No debemos caminar por los bosques porque podemos contagiarnos la enfermedad de Lyme. Los alérgenos están por todos lados y a uno le conviene estar en su casa, respirando con un filtro de partículas de aire de alta eficacia. The Weather Channel nos está advirtiendo constantemente ponernos a salvo y mantenernos alertas cuando 'se anuncian condiciones metereológicas adversas', haya o no tiempo adverso. Los contaminantes del aire podrían afectar nuestros pulmones. Quizá debiéramos poner en la puerta de entrada de nuestras casas un cartel que nos recomiende cuidar la salud, y al que podamos ver cada vez que salimos. Pero por supuesto que quedarnos adentro puede ser aún peor: los acáridos del polvo, la enfermedad del Legionario, la intoxicación por monóxido de carbono, los contaminantes del suministro del agua potable, la vida sedentaria, etc.". La tecnología –sigue Cunningham– ofrece un acceso sin precedentes a la información. "Pero más que minimizar la incertidumbre, este conocimiento ha multiplicado las opciones y oportunidades, haciendo que sea lo más difícil posible saber qué hacer, qué es correcto. Para complicar la cuestión aún más, cada nueva estructura crea nuevas elecciones y nuevos contextos, de manera que aquello que parecía correcto unos años atrás ya no lo es". Ante esta situación, uno se rasca la cabeza. El hombre moderno, en cambio, toma partido y opina. Es un Pac Man modificado: escupe tanto como traga. "La modernidad tiene tantos sentidos como pensadores o periodistas hay –escribió el antropólogo Bruno Latour en Nunca fuimos modernos–. No obstante, todas las definiciones designan de una u otra manera el paso del tiempo. Con el adjetivo moderno se designa un régimen nuevo, una aceleración, una ruptura, una revolución del tiempo. Cuando las palabras 'moderno', 'modernización', 'modernidad' aparecen, definimos por contraste un pasado arcaico y estable. Además, la palabra siempre resulta proferida en el curso de una polémica, en una pelea donde hay ganadores y perdedores, Antiguos y Modernos. 'Moderno', por lo tanto, es asimétrico dos veces: designa un quiebre en el pasaje regular del tiempo, y un combate en el que hay vencedores y vencidos". Cada contemporaneidad tiene su propia idea de modernidad. Es decir, cada comunidad establece su propio conjunto de saberes que es necesario reconocer para que las señales se conviertan en signos. Por eso, una persona moderna, aunque registre las complejas ramas globales que circunscriben su vida cotidiana, debe trascender los límites de una contemporaneidad determinada. No es lo mismo "ser moderno" en Buenos Aires, Londres, Bangkok o Nueva York. Cada comunidad tiene un conjunto de saberes específicos, y por ende, quien aspire a acatar el imperativo "¡modernizate, viejo!", debe superar uno en particular. En la mayoría de las universidades nacionales, llevar a clase una computadora portátil es una curiosidad. Pero en casi todas las universidades norteamericanas es sólo una marca de contemporaneidad. Moderno, allí, sería saber que en el Tercer Mundo los estudiantes universitarios no llevan computadoras portátiles a clase. Moderno, aquí, sería saber lo que sucede allá. Entonces: esta modernidad informativa no consiste en hacer o tener, sino en conocer. No hace falta tirarse al vacío con los pies atados a una soga para saber qué es el puentismo. Ahora bien, no debe confundirse "ser moderno" con "ser esnob". Son cosas distintas. El esnob se jacta de la calidad de su información. El moderno, de su variedad y cantidad. Si el esnob es quien "marca tendencia" (como dirían en la Cosmopolitan), el moderno es quien reconoce la existencia de éstas y otras tendencias. El esnob trasciende la incertidumbre de la multiplicidad de opciones sujetándose a un único plano de existencia; el moderno, en cambio, observa a todas ellas desde algún imaginario "arriba". El epítome de la modernidad informativa es el panelista de televisión. Mejor aún: el panelista de televisión haciendo ala delta. La expresión "¡modernizate, viejo!" está señalando que se debe ser más que contemporáneo: hay que ser moderno. Existe un conjunto de saberes estándar que permiten entender qué está diciendo el tipo de la tele o de la radio. Qué es eso del leasing, qué papel juega el TMO en el rugby, qué son las primarias estadounidenses, un CEO, el 5.1, un barrio gay friendly, un tumbero y un motochorro; qué diferencia las pantallas de plasma de las de LCD, por qué muchos personajes de Lost llevan nombres de filósofos muertos, qué son los alimentos transgénicos y el chill out, cómo es que de pronto Britney Spears pasó de virgen angelical a guarra reventada. En los avisos inmobiliarios de los clasificados del diario, términos como "deck", "kitch", "split", "SUM", "laund" o "solar" deben sonarle tan familiares como "cfte lum bc", "a/prof" o "tza ppia c/parr". Hay siglas que no se pueden desconocer: ONG, ATP, USB, ASAP, MSN, SMS, DVD, IMDB, PNT, MDQ, B&B, GSM, MMS, WAP, PNL, GIF, MPEG, SVCD y montones más. No estar al corriente de estas y otras cuestiones puede ser problemático. En la sociedad de la información, tener acceso limitado o nulo a determinados saberes aceptados como estándar significa jugar con desventaja. Incluso, puede significar perder antes de que empiece el partido. Aunque ser moderno es otra cosa. La sociedad contemporánea produce, ante todo, información. La información es una mercancía, y ser moderno es como que le digan: informativamente hablando, usted es un millonario. Entonces hay que recolectar información. De donde venga. Se puede picotear de aquí y de allá, pero ser parte de la modernidad es saber de dónde picotear. No se trata de buscar núcleos temáticos (economía, internacionales, deportes), sino pequeñas perlas en cada uno de ellos: ¿Es posible el desarrollo autosustentable para las economías emergentes? ¿La relación entre Nicolas Sarkozy y Carla Bruni beneficiará a Ingrid Betancourt? ¿Los Hornets de Nueva Orleans tienen más llegada que los Lakers de Los Angeles? Si uno nombra de corrido, en una conversación, el desarrollo autosustentable, a Carla Bruni y los Hornets, ya está. La gente dirá: vaya, qué informado. Que quiere decir: vaya, qué moderno. El hombre moderno es políticamente correcto, por eso nunca dice "el hombre moderno" sino "el hombre moderno y la mujer moderna". Entre corrección política y corrección lingüística, elige la primera. Cuando escribe, pone @ en vez de vocales: ell@s, nosotr@s. Convierte toda negación en afirmación: no hay discapacitados, hay capacidades diferentes. Es simultáneamente ciudadano del mundo y descubridor de sus raíces. Trasciende lo global, lo local y lo glocal, pero le gusta usar esos términos. Si es argentino admira Lisboa, sueña con el norte de África y con el sudeste de Asia, pero compra artesanías latinoamericanas y habla de "pueblos originarios". Distingue entre metrosexuales, tecnosexuales, retrosexuales y Übersexuales. También entre machos alfa, beta y omega. Le gusta el diseño de interiores y habla de "espacios". Visita showrooms. Dice "lounge". Nota que los tatuajes van en japonés. Conoce a Naruto y admira a Yoshitomo Nara. Si es caballero, sabe de cocina y moda; si es dama, sabe de Fórmula 1 y habanos. Dice "novelas gráficas". Dice "jugar a la Play". Tiene el pasaporte al día. Sabe qué son las millas aéreas. Se enternece cuando una quinceañera manda un SMS que afirma Tkm i vo m kere? (Te quiero mucho, y vos, ¿me querés?) y un quinceañero le responde: T kero + q tdo l mndo, toy :) (Te quiero más que todo el mundo, ¡estoy contento!) Adora los neologismos. Dice "barrio cerrado". Dice "asentamiento urbano irregular". Entiende de gastronomía. Habla de buen vivir, maridajes, sommeliers, cepas. Maneja jerga de degustaciones y pone cara de detective privado cuando le sirven vino. Afirma distinguir entre Chardonnay, Torrontés, Sauvignon Blanc, Chenin Blanc, Viognier y Semillón, pero prefiere Malbec. Dice "restó". Pide chop suey, vía delivery. Dice "bartender". Dice "brunch". No piensa en alimentos o ingredientes, sino en nutrientes. Habla de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas. Dice "premium". Gusta del té verde chino, pero menciona Starbucks. Cuida su salud. Habla de "gym" y "fitness". De Jiu-Jitsu, May Thai, Pilates, Tangolates. Sabe quién es Tamara Di Tella. Le presta atención y todo. Es un televidente culposo: mira series de Fox, AXN, Universal y Warner Channel, documentales de Discovery y History Channel, pero hace zappings apresurados por Showmatch y Gran Hermano para ver quién se pelea con quién. Sabe quién es Nazarena Vélez, pero simula que no. Tiene carta astral. Juega al Sudoku. Dice "clavarse un Rivotril". Le encantaría que le guste el cine independiente de economías subdesarrolladas. Se esfuerza. Hoy menciona el nuevo cine rumano. Sabe de torrents, Emule, Mininova, Subdivx. También de festivales internacionales. Elogia la estética de Apichatpong Weerasethakul, Gus Van Sant, Raya Martin, Johnny To y Lucrecia Martel. Del mainstream destaca a Michel Gondry, Spike Jones y Sofia Coppola. Quentin Tarantino lo cansó, dice. Escucha Ute Lemper y Radiohead. Sigue cada incursión de Gerardo Gandini. Admira a Gustavo Santaolalla. Le gusta el bolero, por retro. Destaca el arte de las tapas de los discos de vinilo. Dice "drogas de diseño". Festeja San Valentín, San Patricio, Halloween y Oktoberfest. Conoce el Buy Nothing Day. Dice "asistentes digitales personales". Afirma que cree en Dios pero que no cree en Dios: habla de energías, fuerzas y lo remata con un "llamalo como quieras". Dice "terapias cognitivas". Lee libros de programación neurolingüística, coaching ontológico y oratoria. Dice "practitioner". En su biblioteca se amontonan Savater, Osho, Saramago, Coelho, Murakami, Dan Brown, Ludovica Squirru, Felipe Pigna y Adrián Paenza. También La Biblia y El Corán. Distingue entre flashmob, instalación, perfomance e intervención urbana. Dice "eventear". Dice "vermisage". Menciona el turismo aventura y el turismo cultural. Dice "check in" y "check out". Dice "hostel". Dice "overlanding". Está afi liado a Greenpeace y Slow Food. Sabe qué es un Whopper. Medita. Cree que el planeta lo necesita. Hace su donación anual a Caritas. No tiene un personaje favorito en Los Simpsons. Prefiere Linux a Windows, y Opera antes que Internet Explorer. Pero usa Windows e Internet Explorer. Le gusta pronunciar "Ipod", "Blackberry" y "Facebook". Tiene sus pares de autores-ideas: Augé y no-lugar, Virilio y velocidad, Dawkins y meme, Foucault y biopolítica, Negri e imperio, Lipovetsky e hipermodernidad, Prigogine y el caos, Baumann y modernidad líquida. Colabora con Wikipedia y tiene canal propio en YouTube. Escucha Radio La Red pero nombra last.fm y Pandora. Dice "Wi-fi". Colecciona revistas de arte, de cocina, de historia. Lee los periódicos por Internet. Compra Ñ, pero le aburre porque es el canon. Dice "cultura". Dice "arte". Dice "social". Dice "compromiso". Lee artículos supuestamente inteligentes donde se construyen estereotipos sobre qué debe saber una persona para ser moderna. Se sulfura y escribe cartas indignadas. Jura no volver a comprar nunca jamás esa publicación, pero a la semana siguiente lo hace, a ver si publicaron su carta. El hombre moderno está sometido a incontables señales, guiños, discursos y metadiscursos. El hombre moderno no existe. Es una abstracción, una caricatura, una chanza sobre el consumo cultural y la construcción de la identidad social. Pero al igual que el "Nowhere man", cortesía de John Lennon en 1965, "¿No es un poco como usted y como yo?". ¿Modernizarse? Alcanza con ser contemporáneo. El resto se pregunta. Si es real...
esa pequeña montaña es real... Resulta que esta imagen que conforma el fondo de escritorio "Bliss" es una fotografía del valle de Napa , California, en los Estados Unidos, al este de Sonoma Valley, realizada por el fotógrafo profesional Charles O’Rear. Pese a ello, sus trabajos más prolíficos se encuadran dentro del mundo de los vinos, trabajando para National Geographic durante más de 25 años. Actualmente trabaja para la compañía de diseño digital llamada HighTurn. siempre pense que era una creacion de photoshop. Pensé que Europa era un país....
Bueno esto va a que los Estadounidenses o mal llamados americanos (porque lógico, América somos todos) no ellos que nos dejan tan mal parados ante la comunidad internacional, pero a DIOS, gracias no toda América es como ellos, a los “gringos” no solo son ignorantes si no que también no les importa, según la autora del libro “la era de la irracionalidad estadounidense” (Susan Jacoby) quien forma parte de un grupo de escritores que lamentan el estado de la cultura de Estados Unidos, es este libro no solo se dan pruebas de ellos sino que se percibe como existe una hostilidad generalizada hacia el conocimiento. Esto me recuerda un video que circula en “youtube” donde un comentarista se lanza a la calle a hacer pregunta tan lógicas que un niño de 5 años podría contestar, pero una de las preguntas que realmente me dejo perplejo es: me podrías decir un país que inicie con la letra U, a lo que 8 de 10 personas (gringas obviamente) no supieron responder, es algo lamentable dando que su propio país inicia con esa letra, otra pregunta que de verdad deja mucho que desear de ellos fue que señalaran en un mapa a “Irak” el cual esta siendo destruido por sus ineptos gobernantes y ni uno solo pudo identificar, mas cuando le preguntaron si apoyaba la guerra todos respondieron que si…. Según el libro la era de la irracionalidad demuestra que a lo largo de la historia los intelectuales han sido ridiculizados y menospreciados pero que ahora sucede algo diferente: el anti-intelectualismo, según el cual supone que mucho aprendizaje puede ser una cosa peligrosa, los ciudadanos no solo ignoran el conocimiento científico y cultural mínimo sino que también no les importa, creen que no es de importancia tener estos mínimos conocimiento para el desarrollo de sus vidas, en una encuesta realizada por “National Geographic” se dio la muestra que mas de la mitad de los jóvenes de Estados Unidos consideran que no es importante saber donde se localizan los países que se mencionan en los noticieros día a día. Un escritor paso a un bar de New York días después de los ataques del 11 de Septiembre y escucho hablar a dos hombres dando sus puntos de vista sobre esos ataques, uno de ellos dijo “esto se parece a Pearl Harbor”… ¿Qué es Pearl Harbor dijo el otro? A lo que el primero de ellos respondió “fue cuando los vietnamitas arrojaron bombas en un puerto y empezó la guerra de Vietnam… en ese momento nació “la era de la irracionalidad estadounidense” Kostnice Sedlec
Este monumento sombrío ha surgido para recordar la vanidad de la vida humana, la presencia constante de la muerte y los verdaderos valores de la eternidad. Se estima que está formado por los restos mortales de unas cuarenta mil personas. Hablamos de Kostnice, el mayor y el más antiguo osario checo. Kostnice se halla en Sedlec, uno de los suburbios de la ciudad de Kutná Hora, a unos noventa kilómetros al este de la capital checa. Su historia está vinculada con el monasterio cisterciense más antiguo de las tierras checas, fundado precisamente en Sedlec en 1142.
El Viajero
Es una pequeña pero significativa historia, la verdad no se donde la escuche pero desde ese día se hace un poco difícil olvidarla, recuerdo que iniciaba con un personaje que quiso buscar la felicidad y viajo por muchos países y miles de kilómetros tratando de encontrar eso que ya siendo sinceros todos buscamos, unos con métodos mas raros que otros pero al fin todos andamos en busca de la dichosa felicidad, cuando no, nos damos cuenta que esta a nuestro al rededor, pero bueno eso seria adelantarme al final, aunque es obvio que esta historia así terminara, como todas las historias de superación o de auto ayuda como le dicen otros, pero volvamos a la historia antes que se pierda el interés por ella, el viajero quien ya cansado de caminar y no encontrar eso tan preciado para cualquier ser vivo con raciocinio, llego a un pequeño pueblo pero no llego porque lo viera un pueblo prospero si no porque para llegar a el había un sendero largo y lleno de piedras blancas a la orilla del camino, el cual usando un poco de imaginación se hacer bastante atractivo para llegar y cruzarlo. El viajero compartió mi idea y se enfilo hacia el sendero lleno de árboles y las piedras blancas que hacían parecer que ese camino lo llevaría a un castillo o a un reino fascinante, pero cuando empezó a cruzarlo miro fijamente una piedra y en ella había una inscripción, le pareció curioso y paro se acerco y en ella decía ..."jose armando, que en paz descanse, vivió 4 años, 3 meses, 4 horas y 30 segundos".... fijo su mirada en otra y lo mismo, ana belén, 6 años, 9 meses, 2 horas, 15 segundos, se quedo perplejo (en buen chapin se quedo con cara de mula) siguió caminando pero ya mas despacio y porque no hasta con miedo, y con toda razón esas piedras eran lápidas, pero pensó: es una lastima eran cientos de piedras y en ninguna aparecía alguien que haya vivido mas de 10 años, iba tan impactado por la idea de que era un cementerio y lo peor de niños!!! de criaturas que no habían logrado vivir mas de 10 años, sintió pena, por esos niños y cualquiera creo yo, por mas frío que se sea sentimentalmente seria imposible no sentir pena por esos seres que a penas vivieron...pero retomando el relato el viajero llego al final del camino y se topo con un anciano el cual estaba de lo mas alegre, hasta echándose un puro (tabaco que quede claro), y le dice al viajero que llevaba una cara de impacto, que le pasa joven viajero, y este le dice, acabo de pasar por un cementerio de cientos de niños, que les pasa?? porque tanto niño muerto, a lo que el anciano riendo a mas no poder (no por el puro si no por la situación) no te asustes, acá en este pueblo tenemos la tradición de llevar una libreta donde apuntamos el tiempo que duran aquellas cosas o momentos que consideramos felices, cuanto tiempo duro aquel momento cuando corrías como loco con tus amigos sin la menor preocupación, cuanto duro aquel momento donde tu madre te abrazo sabiendo que no eres el mejor hijo pero aun así te dijo estoy orgullosa de vos, 10 minutos, 15, 30... entonces el viajero se quedo otra vez con cara de mula, esas horas, esos minutos, era el tiempo que esas personas fueron felices y por ende vivos... y el final no lo explico esta mas que obvio, si no se pone mas "sentimentaloide" el relato...
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